Banana, ajo y hasta hamburguesas. En esta breve recopilación veremos algunos de los regímenes más extremos y ridículos que prometen hacernos adelgazar varios kilos en pocas semanas. Las dietas milagro y los riesgos para la salud.

A esta altura, casi no hace falta decirlo.
La obsesión por la imagen y la alimentación “se apodera” de las vidas de muchas personas que, en busca del cuerpo ideal, se someten a tratamientos, actividad física extrema sin supervisión y todo tipo de dietas, sin el debido asesoramiento profesional.

Perder peso, querer estar en forma no tiene nada de malo, al contrario, implica mejoras en la salud. Siempre y cuando el plan de adelgazamiento sea llevado a cabo de la mano de un profesional de la salud que nos guíe en nuestra dieta y entrenamiento físico.

Como esto muchas veces no se da, por falta de información, presupuesto o ganas, la población que busca perder peso con poco esfuerzo es la principal receptora y seguidora de las dietas mágicas para bajar de peso. Estas, son sólo algunas de las dietas ridículas, más inverosímiles.

 

Dieta del arroz.

Walter Kempner, un médico de la Universidad de Kempner en Alemania, creo esta dieta en 1939.
Según la investigación de Kempner, los asiáticos (cuya dieta se compone principalmente de arroz) gozan de mejor salud y no sufren enfermedades como diabetes e hipertensión. Es por eso que el doctor, decidió aplicar esa alimentación al mundo occidental.

Walter Kempner (1903-1997).

Walter Kempner (1903-1997).

Arroz por la mañana, por la noche, 2 frutas y muy poca proteína y grasas. A grandes rasgos de esto se compone la dieta del arroz, que peca de incompleta, monótona y altamente restrictiva. Todo lo opuesto a una buena alimentación.

 

Dieta del agua.

Sí, del agua.
Beber más de medio litro en ayunas, no comer hasta 45 minutos después de beber agua, tomar agua 15 minutos después de comer y restringir porciones en la cena.
Esta dieta se debe ejecutar durante una semana, no más, y sólo una vez al mes.
Frutas, comidas livianas y hasta 4 litros de agua, se pueden consumir en esta dieta, muy popular entre los (lamentables) foros y blogs que promueven la conducta anoréxica.
Un peligro.

 

 

Dieta del apio.

Precisamente, té de apio. La dieta (carente de base científica, por supuesto) promete provocar mejoras en aquellas personas que padezcan colon irritable, divertículos e inflamación digestiva.
El té de apio debe prepararse en forma casera para ser ingerido posteriormente, en ayunas y antes de cada comida.
Quienes llevaron a cabo esta dieta aseguran haber perdido hasta 2 kilos en una semana, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud advierte que es aconsejable adelgazar como máximo 1 kilo por semana.

Re contenta con el apio.

Re contenta con el apio.

 

Dieta de la sopa.

La pesadilla de Mafalda.
Aparentemente este régimen surgió en los hospitales de Estados Unidos, producto del hábito o costumbre de consumir estas comidas, por los pacientes en recuperación luego de intervenciones quirúrgicas.
Dicho esto, claramente podemos concluir en que no es para todo el mundo. La lógica indica que no habría de tener mucho sentido para una persona sana, seguir el mismo tipo de alimentación que la de una persona enferma o en recuperación.

En esta dieta las harinas están prohibidas, y la carne se incorpora de a poco y en porciones pequeñas. Diariamente se consumen muchos líquidos como sopa (obviamente), jugos de frutas y té.

 

 

Dieta de la banana.

La de Los Pericos, “el ritual de la banana.”
Surgió en Japón bajo el nombre de “Asa Banana Diet.” Cuenta la leyenda que “alguien” siguió esta dieta basándose en su criterio propio y le fue muy bien.
Esta carencia de criterio se refleja, naturalmente, en toda la estructura de la dieta, la cual advierte que se deben reemplazar las comidas por bananas, siempre según uno lo desee.
El desayuno, la merienda, la cena, el almuerzo, una de estas puede ser suprimida y reemplazada por bananitas.

 

 

Dieta del pepino.

Como todas las dietas sin base científica, médica o nutricional, la dieta del pepino advierte acerca de los tantos beneficios de esta verdura.
Propiedades diuréticas, alto contenido en fibra y compuesto por un 95% de agua, hacen del pepino ideal para el adelgazamiento… ¿Hacen del pepino ideal para el adelgazamiento?

Esta receta mágica promete un descenso del peso que ronda los 3 kilos por semana. Eso, si se ejecuta en forma estricta.
Pepino y fruta, pepino y yogur, pepino y tostadas, pepino y caldo, pepino y té. Más o menos así será un día en la vida de los devotos del pepino.

El pepino, la vedette de esta dieta.

El pepino, la vedette de esta dieta.

 

 

Dieta de la Papa.

Hasta 1 kilo por día.
La dieta de la papa o patata, asegura que se podrán adelgazar cerca de 10 kilos en una semana.
Esta dieta asegura que la papa tiene un altísimo valor nutricional ya que “la papa sola no engorda.” Es por esto que un día en la dieta de la papa contiene tan sólo 3 o 4 comidas como máximo.
Esta dieta debe ser acompañada de ejercicio físico y se deben consumir menos de 2 litros de agua al día.

 

 

Dieta del ananá y el atún.

Suena bien! (?). Esta mezcla agridulce garantiza que quien la ejecute, puede deshacerse de 5 kilos en tan sólo 7 días.
Esta dieta se hizo popular en Latinoamérica, principalmente en Venezuela.
Durante siete días se debe desayunar ananá o piña con alguna rodaja de pan y, más tarde, almorzar y cenar con una lata de atún y una rodaja de ananá (una sola, ni más ni menos). Entre comidas? Yogur de ananá.

 

 

La dieta de la luna.

Todo un clásico, la dieta milagro antológica.
Además de controlar las mareas, la luna también ayuda a perder peso.
Si bien no se debe consumir una luna en ayunas (todavía), la dieta de la luna se debe ejecutar durante uno o dos días, con un ayuno por jornada, el cual favorece la eliminación de toxinas.
Naturalmente, la dieta comienza en la luna llena y termina con la luna nueva, ya que hay quienes aseguran que la luna influye en la pérdida de peso.

 Esta dieta está basada en la teoría de que los líquidos del cuerpo tienden a seguir los ritmos de las mareas, y que como se sabe, son provocados por la influencia de la luna.

Alejandro Holst, el astrólogo de Crónica TV y promotor de la Dieta de la Luna.

Alejandro Holst, el astrólogo de Crónica TV y promotor de la Dieta de la Luna.

 

Dieta del BigMac.

Esta dieta nació como un experimento. John Cisna, Profesor de Biología de la Universidad de Iowa, quiso comprobar y demostrar, que todas las calorías son iguales. Es decir 250 calorías de manzanas, “engordan” o aportan lo mismo que 250 calorías de papas fritas.
Es por eso que le pidió a sus alumnos que diseñaran un régimen de 2500 calorías, a base de productos de McDonald’s.
Cisna siguió la dieta por 3 meses y realizó ejercicio físico diario durante 45 minutos. Adelgazó 17 kilos y disminuyó su nivel de colesterol.

John Cisna, antes y después.

John Cisna, antes y después.

Más allá de este caso en particular, el cual es por demás polémico, es sabido que las calorías son sólo formas de cuantificar lo que se come, y cada una de ellas es importante por su calidad, composición y por lo que aportan, que por su nomenclatura. Así lo aseguro la editora en temas de alimentación, L.V Anderson.

La composición de la dieta afecta al metabolismo, y el metabolismo se ralentiza cuando se pierde peso. Esto puede provocar el consabido efecto rebote: se puede perder peso en un corto periodo de tiempo, pero muy poca gente puede mantener esta pérdida a largo plazo.

 

 

Las dietas mialgro.

Dos palabras que no van en la misma frase.
Dieta y milagro son incompatibles, ya que cada una remite a cuestiones diametralmente opuestas. Mientras que dieta se relaciona con la alimentación, el estilo de vida saludable y la supervisión de un nutricionista, el “milagro” es una cuestión totalmente irracional, relacionada a la fe, carente de base científica.

La relación dieta-milagro, claramente, está condenada al fracaso, no sólo en el aspecto estrictamente lingüístico, sino en su constitución como hábito o costumbre. Lo que hacen de estas, dietas ridículas.
Las dietas milagro a menudo están orientadas a cambios inmediatos y drásticos, es por eso que resultan sumamente restrictivas y, por eso, perjudiciales, según Ata Pouramini, orientador en salud y nutricionista en la Oxford Brooks University.

Hay que ir paso a paso: cuando se baja rápidamente de peso, la tensión arterial y pulsaciones, así como el ritmo cardíaco, tienen que cambiar, y si no se está en forma, se puede experimentar irregularidades cardíacas, y en casos extremos, si no se tiene mucho cuidado, se puede sufrir el llamado el efecto yoyó y padecer insuficiencia cardíaca.

Por otra parte, las dietas milagro tienden a ser monótonas, ya que se concentran en uno o dos alimentos, con el fin de disminución en la ingesta calórica. Esta monotonía en lo que comemos, no sólo provoca hartazgo y aburrimiento (cosa que lleva a desesperarse por las “comidas prohibidas”), sino que en el mediano y largo plazo, llevan a la pérdida de nutrientes. Así lo asegura Juan Lara, editor de la web de salud Vitónica, y Licenciado en Ciencias de la Actividad Física por la Universidad de Granada

La monotonía en la dieta puede provocar falta de nutrientes. Comer siempre los mismos alimentos y las mismas preparaciones culinarias facilita que a la larga, si hay un déficit de algún nutriente, se haga notar.

 

Estos factores atentan principalmente contra la salud, ya que no obedecen a los criterios científicos de la alimentación. Los cuales advierten que se debe ingerir una cantidad adecuada de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas), y una cantidad variada de comidas como carnes, lácteos, harinas, frutas y verduras. Además, la dieta debe aportar los nutrientes, vitaminas, minerales, y aminoácidos necesarios para el correcto funcionamiento de cada sistema del cuerpo.

Las dietas milagro, no sólo incumplen con lo dicho anteriormente, sino que su principal error es estar pensadas “para todos”, ya que no considera que “toda dieta deberá ser la apropiada para cada individuo en particular, considerando: edad, sexo, actividad, estado de salud, hábitos culturales y economía. Ello implica una correcta elección de los alimentos, así como una correcta preparación.”

Es por esto que cada vez que se quiera comenzar una dieta o cambiar tu alimentación por una más saludable, se debe consultar a un profesional que aporte el apropiado seguimiento en el camino de la pérdida de peso.

 

Y vos, hiciste alguna dieta milagro alguna vez?

Sofia D.

Sofia D.

Locutora, periodista.
Genero contenido para este blog y otras plataformas web.
Sofia D.

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