Aunque son ilegales  conseguirlos es relativamente fácil. Dicen que son menos dañinos que un cigarrillo común y ayudan a dejar el hábito del tabaquismo, aunque en realidad son el caballito de batalla de las tabacaleras. Enterate.

 

Grupos de compra-venta de Facebook,  Mercado Libre o en alguna galería semi escondida. Este es el “hábitat” favorito de los cigarrillos electrónicos, importados al país casi siempre desde china y, por supuesto, por debajo del umbral legal, ya que su venta en el país se encuentra prohibida.

Radiografìa de un cigarrillo electrónico.

Radiografìa de un cigarrillo electrónico.

 

 

El pucho.

Los cigarrillos electrónicos gozan de una relativamente buena reputación en comparación a su par convencional, demonizado por su probada incidencia en la prevalencia de enfermedades respiratorias y cáncer. De hecho hay quienes aseguran que los e-cigs son saludables e incluso inocuos y que incluso ayudan a dejar el hábito. Lejos de esto, un estudio de la Organización Mundial de la Salud  argumenta que “el vapor que liberan los e-cigs no es tan inocuo como se sugiere. Los cigarrillos electrónicos contienen nicotina, propilenglicol, formaldehido y otros químicos tóxicos y cancerígenos. Es difícil evaluar qué absorbe cada fumador.” Algo similar ocurre con los fumadores pasivos, “los no fumadores también están expuestos a la nicotina y las sustancias tóxicas de los cigarrillos electrónicos cuando están expuestos al vapor en lugares cerrados.”

Líquidos para cigarrillo electrónico.

Líquidos para cigarrillo electrónico.

Los cigarrillos electrónicos se popularizaron masivamente, pero sin un marco regulatorio vigente, por lo cual no existen normas que regulen su producción y consumo. Las cantidades de químicos o formas de administración, varían de producto en producto, en pocas palabras, es difícil saber a ciencia cierta qué está inhalando quien fuma en e-cigs.

 

 

¿Paliativo o adictivo?

Desde el Ministerio de Salud cuestionan la eficacia del cigarrillo electrónico para combatir el tabaquismo y advierten que “no hay suficientes estudios que demuestren su efectividad. Es frecuente observar que en lugar de dejar de fumar, los fumadores terminan fumando ambos perpetuando la adicción.” De hecho desde el organismo sostiene que  “su uso puede tener un impacto negativo frente al control del tabaco a nivel poblacional” ya que “puede llevar a un aumento en el inicio del consumo en los jóvenes que después pueden empezar a fumar cigarrillos comunes.”

Adolescentes, principales consumidores de cigarrillos electrónicos.

Adolescentes, principales consumidores de cigarrillos electrónicos.

Sobre esto último, en 2014 se descubrió que solamente en Estados Unidos cerca de 2 millones de adolescentes y niños de entre 11 y 17 años, habían admitido fumar cigarrillos electrónicos. La tendencia de crecimiento se calcula en un 300% anual, sobre todo gracias a la tremenda a exposición a la poblicidad. Se calculo que 7 de 10 niños, está expuesto a avisos diarios sobre cigarrillos
electrónicos.

 

 

Las tabacaleras

Aunque su origen es chino y se remonta a 2004, más temprano que tarde, las grandes empresas del tabaco se hicieron con su patente y comenzaron a venderlo, como método para dejar de fumar. Por más irónico que suene, las mismas empresas que “venden” la enfermedad, también venden la cura.
Según reportes recientes de The Center for Public Integrity, una ONG en Estados Unidos enfocada en información pública, existen en ese país cerca de 450 lobistas o cabilderos, dedicados a ejercer presión sobre congresistas para pasar (o no), leyes que beneficien a la industria.

MarkTen, los cigarrillos electrónicos de Altria, la tabacalera dueña de Marlboro.

MarkTen, los cigarrillos electrónicos de Altria, la tabacalera dueña de Marlboro.

De hecho y, según lo publicado por la Food and Drug Administration (FDA), dedicada a “aprobar” alimentos y drogas, se está trabajando desde 2015 en buscar normas todo lo concerniente a los cigarrillos electrónicos. Aunque suena bien en principio, de acuerdo al TCPI, todo indica que se trabajará en favor de poner a los e-cigs, bajo una legislación diferente a la vigente sobre tabaco convencional. Esto implicaría que se pueda fumar en espacios cerrados y publicitar en vía pública y medios masivos. De tener lugar esta regulación, podría pronto propagarse a otros países, como ya está ocurriendo en España.

Fumar en espacios cerrados no está permitido, a menos que sean cigarrillos electrónicos.

Fumar en espacios cerrados no está permitido, a menos que sean cigarrillos electrónicos.

En Argentina aunque su venta está prohibida, la falta de control hace fácil la adquisición de cigarrillos electrónicos por el módico precio de entre 600 y 1000 pesos. Bajo el umbral de la popularización en las redes y la inexistente regulación, el consumo está lejos de disminuir. Sobre todo al por la falta de información y estudios concluyentes sobre los daños que implica para la salud.

 

 

 

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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