Aunque Mauricio Macri asumió bajo la promesa del “cambio”, durante los seis primeros meses son más las similitudes que las diferencias con el modelo anterior. Descontrol inflacionario, subsidios y endeudamiento. Enterate haciendo click.

 

 

 

“¿En qué te han transformado? Parecés un panelista de 6,7,8. El problema no es el dólar, es el Gobierno kirchnerista que no ha parado de mentir” supo decirle Mauricio Macri a su contrincante, Daniel Scioli, durante el último debate presidencial. Hoy a seis meses de la asunción del presidente, Scioli se erige como la pitonisa del ajuste y Macri, como el cambio que no pudo ser.
El “tendal”, la “herencia”, la “fiesta”, o todos los sinónimos que se puedan aplicar a la administración de Cristina Kirchner, ahora más cerca de fin de año, cada vez suenan más a excusa gubernamental y muy poco a verdad.
El macrismo, lejos de resolver los ciertos y graves problemas estructurales de la Argentina sobre los cuales estableció sus bases electorales y discursivas, parece solamente haberlos profundizado y estar bastante lejos de sacar al país del “veraz” del mundo.

 

 

Subsidios al crudo.

Los subsidios al petróleo se implementaron gracias a las resoluciones  14/2015 y 33/2015, con el fin de “incentivar la industria” y “preservar las fuentes de trabajo”. En el contexto de la caída estrepitosa del precio del barril y las posibles consecuencias para la economía, Kirchner decidió destinar dinero de las arcas públicas para compensar la cotización real. Mientras en el mercado internacional el barril cotizaba 34 dólares (aproximadamente) en Argentina se mantuvo al irreal precio de 68 dólares. Es por eso que mientras en todo el mundo el valor del litro de nafta baja, en nuestro país aumenta sin control.

El subsidio al petróleo en números. (Imagen: La Nación).

Esta resolución implica la pérdida de 12millones de dólares al día año en manos de empresas como YPF, Pan American Energy,  Chevron, Petrobras, (entre otras), lo que no hace más que profundizar el agudo déficit fiscal. La medida de Cristina fue prorrogada por un año más por Mauricio Macri y tendrá vigencia durante todo el 2016, aunque no se descarta que se mantenga durante todo su mandato.  Si bien los precios internaciones repuntaron y rondan los 50 dólares, Argentina sigue teniendo, todavía en 2016, el precio más caro, superando los 80 dólares.

 

 

 

 

Anses: la caja.

Durante años, el gobierno de Kirchner supo financiar (e inflar) el gasto interno tomando dinero de la caja de jubilaciones del Estado, gracias a la disolución de las nefastas AFJP. Concretamente la Anses le aportó al  Tesoro Nacional cerca de 23.503 millones de pesos, cuyo origen fue el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).
Tras el anuncio del “Programa de Reparación Histórica para Jubilados”, el gobierno de Mauricio Macri anunció que se saldarán las deudas con aquellos que se encuentran en litigio con Anses. Pero en la letra chica de la ley, se establece que el dinero se obtendrá (además del blanqueo de capitales) de los fondos del FGS. El FGS posee activos en empresas como Techint y Banco Macro, el plan de Macri es vender parte de esas acciones en Wall Street para obtener más financiación.  Además, la nueva norma establece un gasto previsional de 11 puntos sobre el PBI, cifras similares a las que ostentan países como Francia y Gran Bretaña. Teniendo en cuenta que es claro que Argentina no posee la infraestructura para sostener semejante cifra, lo más probable que la ley lleve a incrementar exponencialmente la deuda interna en el país.

 

 

 

BCRA o cómo quedarse sin nada.

Las reservas del Banco Central son ni más ni menos que la representación monetaria (en liquidez o títulos) que la entidad tiene para enfrentar sus deudas.
Durante el gobierno de Cristina Kirchner, el nivel de reservas no hizo más que bajar a niveles escandalosos para financiar el cepo al dólar. Para evitar la suba del oficial (palpable en el valor del infame “blue”) el BCRA debía inyectar enormes volúmenes de pesos en el mercado para equilibrar la balanza y comprar “verdes”.

LEBAC: la deuda alcanza los $460.000 millones, ya equivale a la circulación monetaria. (Imagen: Ámbito Financiero).

Hoy la realidad es apenas distinta. El dólar goza de flotación administrada, no existe cepo ni blue, pero sí se mantiene una alta demanda, debido a la histórica volatilidad de los mercados en Argentina. Para desalentar la compra de la divisa extranjera y evitar más inflación, el BCRA de Federico Sturzenegger (procesado por la causa del Megacanje de De la Rúa), emite Letras del Banco Central (Lebac) a una tasa de 38% en forma descontrolada.
En pocas palabras, las Lebac son deudas (préstamos) que emite la entidad a corto plazo, entre 36 a 252 días generalmente en pesos.  Esto beneficia al dólar que ha registrado un franco retroceso, pero silenciosamente está dilapidando los fondos del BCRA, ya que el volumen de bonos emitidos ya supera el total de las reservas y se equipara al dinero en circulación.

 

 

 

Mal uso del presupuesto.

Durante los años de Cristina Kirchner y lejos de la bonanza del superávit de Néstor, la deuda interna y sobre ejecución del presupuesto anual, alcanzó (tan sólo en el período 2015)  los 26.060 millones de pesos y el déficit fiscal en $ 12.862,8 millones. Las partidas presupuestarias millonarias invertidas en obras viales y de infraestructura hechas a medias o que ni siquiera se comenzaron (las mayores irregularidades se registraron en Santa Cruz, en concepto de obras viales por 900 millones), fueron una constante durante el mandato de CFK.


Si bien es temprano para juzgar con perspectiva la evolución macrista, todo indica que para diferenciarse de su predecesora, el actual presidente administrará los fondos estatales del mismo modo que lo hizo durante sus ocho años de gestión en CABA: subejecutándolo.
Según los datos del Ministerio de Hacienda, hasta abril de este año, se ejecutó tan solo un 7% de los $ 41.294,27 millones asignados al Ministerio del Interior, 27% de los 25.693,08 millones asignados a Vialidad Nacional y 30% de los $ 83.708,59 millones del Ministerio de Educación.
Durante sus años de Jefe de Gobierno de la Capital Federal, Macri mantuvo la constante de la subejecución del presupuesto. En 2013 por ejemplo, se utilizó solamente el 11% del presupuesto asignado a obras públicas, concretamente de subtes de la ciudad. La misma suerte corrió el transporte terrestre, cuyos fondos se ejecutaron en un 18% durante ese año.

 

 

La concentración del capital.

Aunque el discurso kirchnerista estaba cerca del pueblo y de los trabajadores, sus medidas económicas han sido cuestionadas por favorecer a los grandes jugadores del mercado mundial. La ley de semillas, aprobada por decreto de Cristina, fue concebida para favorecer a Monsanto, famosa por fagocitar economías regionales y monopolizar el mercado.  El acuerdo YPF-Chevron, además de incoherente con el discurso de soberanía e independencia, fue controvertido y poco democrático. El negocio entre el Estado y la multinacional, no pasó por el Congreso e incluso contiene cláusulas secretas (siempre desmentidas desde el gobierno).

Algunas de ellas, reveleadas por el New York Times, hablan de cobertura por riesgos y pérdidas para la petrolera de bandera estadounidense. Además,  podrá retirarse de la inversión a los 18 meses sin penalidad y cobrar “regalías a perpetuidad por los pozos iniciales”. Algo similar sucedió con la compañía Barrick Gold que, de acuerdo a la denuncia de Miguel Bonasso, habría sido favorecida con beneficios impositivos gracias a dos decretos de Cristina Kirchner.
Ahora, a seis meses del cambio, nada de lo anterior se ha revertido. Mauricio Macri anunció durante sus primeras semanas de gobierno la quita total de retenciones sobre la actividad minera, la cual dejaba una cifra de 200 millones de dólares por año. Como si esto fuera poco, colocó en el Gabinete nacional al Mario Capello, lobista de Barrick, a cargo de la Subsecretaría de Desarrollo Minero.
La administración Macri dio luz verde a la adquisición de Nextel a manos del Grupo Clarín (favorecido con la fusión Cablevisión-Multicanal durante el mandato de Néstor Kirchner), otorgando a Clarín una buena tajada del mercado de telefonía celular, la cual promete ser la madre de todas las discordias una vez entre en discusión la ley de telecomunicaciones. Por su parte, Fintech se hizo con la Telecom Argentina y Turner (perteneciente a Time Warner) se prevé que se haga acreedora de Telefé y, si todo sale bien, se haga cargo de las transmisiones de Fútbol Para Todos.

Por último y con el fin de terminar con el empleo ilegítimo, los “ñoquis” que absorbió el Estado para ocultar la desocupación, Mauricio Macri piensa hacer algo similar pero desde el sector privado. El gobierno acordó con la compañía Arcos Dorados (McDonald’s) el aporte de 60 millones a la empresa a cambio de que esta absorba cerca de 5 mil jóvenes desocupados, de 18-23 años, por 4.500 pesos: menos del salario mínimo.

 

 

 

 

 

 

 

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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