En el medio de Córdoba, la segunda ciudad más importante del país una historia se refleja en números y la pobreza tiene rostro. El primer comedor comunitario nocturno, alberga a cientos de personas a la espera de un plato de comida.

 

 

A menos de 10 cuadras del coqueto y “palermitano” barrio de Nueva Córdoba, la fisionomía estudiantil y relajada de la ciudad cambia radicalmente. La barrera intangible del bulevar San Juan divide dos realidades inmediatas pero inalcanzables. Acá, en pleno centro, también hay que hacer cola para entrar como en cualquier bolichito de Larrañaga, solo que en lugar de consumiciones la gente espera para poder comer.

Vista exterior del comedor nocturno. (Prensa Provincia de Córdoba).

Vista exterior del comedor nocturno. (Prensa Provincia de Córdoba).

En Chacabuco 47 se encuentra uno de los pocos comedores comunitarios nocturnos de la provincia, y el único de la capital, que se ocupa de proveer la cena a un grupo considerable de personas, la mayoría en situación de calle. Cada noche de lunes a viernes, cuando el atardecer se cuela en el horizonte, la fila de comensales llega casi hasta la esquina y un móvil policial custodia entrada.
La admisión es lenta pero segura. La noche se aproxima en una primavera enrarecida y entre toda la gente Viviana (47) y Gabriel (38), se encuentran a la espera del plato de comida que va a coronar un largo día de trabajo. La pareja vino caminando desde Bajo Yapeyú, una de las tantas villas locales que alberga a miles de personas. De hecho, tan sólo en 2008 y según un relevamiento del Servicio Habitacional de Acción Social (SeHaS), existían en la ciudad 95 villas, las cuales albergaban a 11.596 familias. La tendencia se mantiene y va en franco crecimiento, si tenemos en cuenta los datos aportados por la organización Techo en 2013, los mas actuales de este tipo. Los números de este censo reflejan un total de 210 asentamientos, 60% es de tipo mediano o macro donde viven 28.600 familias.

Relevamiento de TECHO (2013).

Relevamiento de TECHO (2013).

Viviana y Gabriel habitan una precaria casa a unos cuantos metros del Suquía, bajo el umbral de las cifras implacables. Allí carecen de servicios básicos, como cloacas, asfalto, gas y forman parte del 79% de habitantes que “se cuelgan” de la luz, de acuerdo a los datos de SeHaS. Entre los dos forman una verdadera troupe familiar de 8 hijos, la nena de 9 años de él (la más chica) y los 7 varones de ella. “Los chicos no viven con nosotros porque no los podemos mantener” dice Gabriel, para darle pie a Viviana, quien cuenta que sus hijos más chicos “viven con alguno de los tíos y a veces se van de los abuelos. Los más grandes trabajan en la calle, como nosotros y van a otros comedores comunitarios.”

La pareja del comedor escapa en cierta forma a la situación del resto de quienes asisten en busca de la cena a ese lugar, los cuales en gran medida forman parte de las estadísticas invisibles de los “sin techo” en Córdoba. Invisibles porque llamativamente, los trabajos de investigación estadística del municipio de 2012 y 2014 “Córdoba en números”, no cuentan con datos sobre pobreza, marginalidad ni indigencia.
Gabriel dice que se dedica a la venta ambulante, cada tarde se sube al 61 o al 64 y durante unos minutos trata de convencer a los pasajeros, de que se hagan con alguno de los alfajores de maicena que hace su mujer y que él carga en una canasta. Cuando le alcanza el tiempo sale a “cartonear” provisto de un carro que carga sobre sus propios hombros. Viviana se queda a cuidar la casa.

Interior del Comedor Nocturno. (Prensa Provincia de Córdoba).

Interior del Comedor Nocturno. (Prensa Provincia de Córdoba).

La jornada arranca temprano, tratando de aprovechar cada hora para recaudar un poco de dinero para pasar el día. Gabriel hace cuentas y cae en la conclusión de que su trabajo informal le aporta 100 o 200 pesos (con mucha suerte), poco más de 3 mil pesos por mes para cubrir alimentos, vestimenta, transporte y salud. Bastante lejos del salario mínimo de $5588. Según las últimas informaciones CIPPES publicadas en mayo de 2014, en la provincia de Córdoba habitan más de 3 millones de personas, el  26,8% es pobre y el 8,7% son indigente (909 mil y 297 mil personas respectivamente).
Ahí están Gabriel y Viviana.

Estadísticas de pobreza e indigencia en Córdoba (2013).

Estadísticas de pobreza e indigencia en Córdoba (2013).

Los dos coinciden en el comedor de Chacabuco hace más de un año, aunque solían asistir en busca de la cena cuando el emprendimiento social era tan sólo un grupo de gente en Plaza San Martín. “Antes del comedor pasábamos el día buscando que podíamos comer, a veces comíamos y a veces no. Ahora puedo trabajar y venir a buscar acá” cuenta Gabriel.
Entre los números, entre la gente, en la fila por un plato de comida la espera terminó. Es momento de que la pareja se enfoque en lo que vinieron a hacer. Un gesto simple los separa de la vereda y los invita a entrar. La mesa está servida.

 

 

***Disclamer: me disculpo por la falta de imágenes de los protagonistas, pero se negaron a que les tomara fotografïas.

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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