Inflación, deflación, desempleo, crisis de alimentos, ejecuciones hipotecarias y quiebras de bancos. Estos son sólo algunos de los síntomas de la enfermedad económica mundial que disparó la crisis del 2008. Hoy, a siete años de la “Gran Recesión” muchos todavía se preguntan qué pasó… Causas, consecuencias y claves para entender, acá.

 

A pesar de que la crisis estalló en el 2008, claramente se puede situar el inicio de la debacle mundial en agosto de 2007, con la quiebra del banco American Home Mortgage. Estados Unidos fue el escenario inicial de la que pronto sería la crisis más profunda desde 1929, y que más temprano que tarde, se extendería como plaga al resto del mundo.

La crisis en Wall Street.

La crisis en Wall Street.

En pocas palabras, la crisis del 2008 inició como lo que se conoció como “crisis de las hipotecas” o “burbuja inmobiliaria.” Los bancos emitieron créditos “amigables” a compradores insolventes o mal calificados por sus bajos ingresos. Le emisión con bajísimo interés contribuyó a la generación de deuda por parte de los morosos, la cual fue vendida a diferentes fondos de inversión. Mientras tanto, los compradores “riesgosos” se amontonaban y las ventas subían a ritmo constante. Este cóctel explosivo terminó de detonar cuando la Reserva Federal decidió arbitrariamente aumentar el interés al crédito de un 1% a casi un 6%. Las hipotecas subieron a precios insospechables y, naturalmente, inalcanzables por sus dueños morosos. La mora se tradujo en la falta casi total de pago hacia las entidades bancarias en cantidades masivas por parte de los hipotecados. Cuando los inversores  de los distintos fondos percibieron la desaceleración de los pagos, la alarma y la desconfianza se dispararon de inmediato.
En resumen, los bancos vendieron más de lo que tenían.

 

Se hace camino al andar.

La Gran Recesión no fue producto de la generación espontánea, sino más bien el resultado de una serie de factores que se conjugaron para que ocurriera el apocalipsis crediticio.
Cuenta la leyenda, que luego de la crisis de las empresas .com o la “burbuja de internet” (1997-2001), hubo una huida masiva de capitales de inversión hacia el mercado  inmobiliario, tradicionalmente más estable que las tecnologías emergentes que ya habían demostrado su fracaso. A este fenómeno le siguió el atentado del 11 de septiembre en el World Trade Center y el Pentágono, el cual trajo consigo la caída de los mercados a nivel global. Ante este panorama, Alan Greenspan (presidente de la Reserva Federal hasta 2006) tomó la decisión de emitir una tasa de interés extremadamente baja (1%) en orden de reactivar la economía fomentando la inversión. Ese organismo tiene el derecho de emitir moneda, crédito, transar bonos o deuda en forma independiente, como entidad autárquica. Esto es de vital importancia ya que controla el flujo de liquidez independientemente del Gobierno de turno o la intervención del Congreso.

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal desde 1987 hasta 2006.

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal desde 1987 hasta 2006.

Hasta el año 2004 se concedieron hipotecas a precios irrisorios, prácticamente sin garantías ni obligaciones, lo que se conoce como créditos del tipo “subprime” (de alto riesgo por las altas posibilidades de insolvencia de sus compradores). Al mismo tiempo se imprimió moneda en favor de sostener las operaciones. Al crecer la demanda de viviendas los precios subieron, obedeciendo a la ley de la oferta y la demanda.

"Pensé que sólo comprábamos una casa."

“Pensé que sólo comprábamos una casa.” (Seguridades, fondos de cobertura, bancos, Wall Street, corredores).

Las entidades bancarias decidieron trasladar la deuda al mercado de Wall Street, quienes mediante la creación de un “innovador” instrumento financiero, decidieron armar una suerte de paquete de hipotecas para ser vendido a diversos fondos de inversión.  Allí se colocaron las hipotecas de mayor riesgo de mora junto con las más estables manipulando los índices de morosidad de manera que, en el conjunto, fueran menos riesgosas, con una tasa de interés mucho más altas que aquellas que no lo eran.  Es decir, suponiendo que una hipoteca tuviera un riesgo de dilación del 60%, al “fusionarse” con una de tan sólo un 10%, el riesgo global bajaba a un 30% aproximadamente. Este balance global, era el que desde  Wall Street se les ofrecía a los inversionistas, quienes nunca tuvieron acceso ni información real a saber qué es lo que estaban adquiriendo.
En el 2005 al dispararse la inflación, la Reserva Federal aumentó la tasa de interés hasta casi un 6%. Fue este el punto de inflexión cuando los compradores con mayor riesgo de mora dejaron de pagar sus créditos hipotecarios en forma definitiva. La  economía se desaceleró por la falta de pagos y comenzaron las primeras ejecuciones masivas de propiedades inmuebles. El número de viviendas vacías aumentó sensiblemente, por lo que la mayor disponibilidad inmobiliaria generó una caída de los valores, sin precedentes en la historia de los Estados Unidos. Ante este fenómeno, los inversionistas y el mercado bursátil entran en pánico.

Préstamos hipotecarios que terminaron en ejecución. (Forbes).

Préstamos hipotecarios que terminaron en ejecución. (Forbes).

En este momento es cuando los bancos no logran trasladar la deuda de las quiebras hipotecarias hacia los inversores, luego de su huida producto de la desconfianza por lo anterior. La deuda crediticia de los morosos queda en poder de las entidades bancarias así como también la deuda contraída frente a la Reserva Federal, quien les otorgó en un principio el respaldo para otorgar las hipotecas en 2001.
Esto trajo aparejado la caída de las bolsas de todo el mundo, el aumento de la inflación en los Estados Unidos y la desaceleración de la economía en general en ese país, con su consecuente ingreso en recesión.

 

Paga Dios.

La crisis hipotecaria se traduce de inmediato en contracción crediticia y consigo la crisis de liquidez. La catarata de ejecuciones, las quiebras bancarias (entre ellas la tristemente célebre caída de Lehman Brothers) y la inflación en Estados Unidos, llevaron al entonces presidente George W. Bush a impulsar lo que se conoció como “rescate financiero.”

George W. Bush firmando la ley de rescate económico.

George W. Bush firmando la ley de rescate económico.

La “Ley de Estabilización Económica de Emergencia 2008″  lisa y llanamente significó que el Estado absorbiera la deuda privada, la cual sería pagada (lógicamente) con los impuestos de los contribuyentes, la cual ascendía a un monto de casi 900 millones de dólares y la inyección de cantidades de dinero inéditas, por parte de la Reserva Federal (50 billones de dólares). Además la esfera pública absorbe a instituciones y entidades financieras privadas al tiempo que engorda su gasto por indemnizaciones y pensiones a desempleados. El NASDAQ y el DowJones registran caídas históricas y Estados Unidos se declara oficialmente en recesión.

 

Y por casa? 

Contra todos los pronósticos y rompiendo con la tradición, afortunadamente la Argentina se mantuvo relativamente estable ante el panorama internacional, al igual que la mayoría de los países de la región.
Al mantenerse virtualmente “aislada” de los mercados internacionales por el pago de la deuda y contar con superávit fiscal e índices de crecimiento alentadores (9% anual) desde 2003, el país contó con un fuerte respaldo en la reserva del BCRA.

El Banco Central, "blindado" a inicios de la crisis.

El Banco Central, “blindado” a inicios de la crisis.

A pesar de esto, el principal motor económico del país se vio seriamente perjudicado por la debacle mundial. El sector agropecuario se vio resentido ante la caída en la cotización de materias primas de este tipo. Además, nuestros principales socios comerciales de exportación, en favor de proteger su economía, disminuyeron los volúmenes de compra, por lo que disminuyó sensiblemente lo recaudado por retenciones y consigo el superávit fiscal. Algo similar a lo que sucedió con la exportación de crudo, cuya cotización también se depreció.

 

La crisis hoy.

Si bien los ecos de la Gran Recesión todavía resuenan entre bancos, inversionistas e índices bursátiles, en pleno 2015 podemos decir que fue Estados Unidos el primero en recuperarse de la golpiza financiera del 2008 y que América Latina ha conseguido mantenerse dentro de todo estable.
La crisis de confianza en la mayor potencia del mundo, fortaleció no sólo la imagen sino la economía de países emergentes como China e India.

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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