Aunque poco publicitado y conocido, entre las miles de rarezas que exporta el país del sol naciente, se encuentra el jazz.  A un océano de distancia, el género se convirtió en uno de los más influyentes en la cultura nipona. ¿Cómo se hicieron los amarillos del patrimonio negro por excelencia? Descubrilo en un click.

 

 

Porque no todo es Pokémon Go en la vida, Otakus y Hentai, hoy preferimos centrarnos en una de las más pintorescas (y siempre “raras”) características de Japón: la fuerte impronta que dejó el jazz en la idiosincrasia de la isla. Hoy en día, y desde hace varios años, Japón se ha consagrado como uno de las escenas más prestigiosas e importantes del jazz mundial. Precisión quirúrgica y fuego, eso es el jazz en Japón.

 

 

 

Reino en colores.

 

Todo se remonta a la década de 1920.  La intensa “movida” cultural en el sudeste asiático, haría que esta nueva música, se despertara en la isla. Concretamente, el álgido tráfico marítimo y turístico, haría del puerto de Yokohama, el epicentro del jazz en oriente. En este punto que funcionaba como terminal de pasajeros y bienes, se dieron los primeros arribos de bandas musicales de origen estadounidense pero, sobre todo, filipinas. Los artistas formaban parte del febril movimiento entre Manila y Shangái, capitales del entretenimiento en ese rincón del planeta.

En 1930, la aparición de tecnologías de grabación hicieron aún más popular al género, el cual ya contaba con un enorme círculo de adeptos. Cientos de bares y cafés destinados a presentaciones en vivo surgieron ciudades como Osaka y Kobe. Pero el empujón definitivo, vendría de la mano de la infame ocupación de Estados Unidos en la isla en 1945, tras el fin de la Segunda Guerra. En este momento, y ante la presencia  de miles de soldados afro-americanos, los lugares de be-bop se multiplican, captan a cientos de músicos, tropas y locales.

En este contexto, según relata  Taylor Atkins, autor de Blue Nippon, libro que explora el fenómeno del jazz en Japón, la música importada de occidente fue fundamental al momento de hacer de la isla, el país cosmopolita que es hoy en día. Producto de ese intercambio cultural insólito, se pudieron instaurar “valores democráticos” que contribuyeron en mayor o menor medida, a la creación del estado japonés actual en 1952, tras el fin de la ocupación americana. El florecimiento del jazz en Japón fue rápido, intenso y masivo. Su popularización fue enorme y tuvo sus años de apogeo definitivo durante la década del 70, de la mano de artistas como Toshiko Akiyoshi, Ryo FukuiSadao Watanabe.

 

 

 

Crisis de identidad.

 

Luego de casi 70 años de explosión creciente, el jazz en Japón entra en declive a principios de los ’90. Sobre todo el subgénero del Jazz fusión, el más popular del país. Aunque se desconoce a ciencia cierta la razón por la cual esto sucedió, si se sabe que en esta época es cuando múltiples bandas se desintegran y la producción musical disminuye considerablemente.

Aún así, el género logra sobrevivir de la mano de un aliado impensado pero incondicional: los videojuegos. Una de las industrias más importantes del planeta y sobre todo de Japón, le daría abrigo a cientos de músicos que introducirían el jazz en algunos de los títulos más reconocidos. La amplia aceptación de bandas de sonido de este estilo, habla a las claras del nivel de masividad de esta música en oriente.

Esto se mantiene aún en la actualidad, de hecho juegos como Metal Gear Solid, Street Fighter 4, Super Mario Galaxy o Grim Fandango, tienen en su soundtrack grandes piezas de jazz. Títulos como Gran Turismo (cualquier versión) tienen como característica única y elegida por sus adeptos, el hecho de que cuenta con temas de bossa, jazz y rag time en su haber.

 

 

 

Vivir el presente.

 

No. No es el nombre del último disco de Lerner, es una humilde forma de presentarte algunos artistas actuales, altamente recomendables para que puedas escuchar más jazz japonés (sí, están todos en Spotify!).
Soil & Pimp Sessions, son un sexteto formado en Tokio en 2001. Estos seis muchachos de ojos rasgados, conforman una de las bandas más importantes en la actualidad y son reconocidos por sus performances cargadas de energía.

 

Iromi Uehara, es compositora y pianista. En famosa por su técnica impecable y virtuosismo. Algunos de sus trabajos logran fusionar jazz, con rock progresivo y música clásica. Sus canciones y actuaciones en vivo son hipnóticas.

 

Jaberloop, quinteto formado en 2005 en Kioto. Los cinco increíbles músicos toman carrera partiendo del jazz, pero logran abarcar la fusión con el rock y el funk.

 

Tokyo Brass Style, cinco chicas, cada una con su instrumento de viento. Desde el 2005 se mantienen en vigencia y han llegado a presentarse en festivales de jazz en Latino América. La impronta de animé es su distintivo clave, como puede apreciarse en este super intrincado cover de Dragon Ball.

 

TRI4TH, originalmente eran un trío sin bajo, pero con el tiempo fueron sumando nuevos integrantes hasta consolidarse un quinteto. Son considerados una de las bandas más activas e importantes de la actualidad. Entre sus obras se destacan piezas como estas.

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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