Contra todos los pronósticos, Mauricio Macri achicó la brecha con Daniel Scioli a dos puntos de diferencia.¿Qué deja realmente la última elección?

 

“Los cordobeses son lo más, son vanguardistas, sin ellos no hubiéramos podido” Anuncia Mauricio Macri en conferencia de prensa, después de la noche más amarilla de Argentina y de sus infalibles e inefables pasos de baile. En la vereda de enfrente hay silencio de sala. Las últimas palabras de Scioli fueron para los indecisos, mientras sonaba la música de un Luna Park “vacío”.

Ayer los argentinos nos acercamos al cuarto oscuro por cuarta o quinta vez en un año, quizás incluso ya perdimos la cuenta de la cantidad de veces que pronunciamos nuestro sentir. Una vez allí, entre afiches del sistema respiratorio, bancos escritos con liquid paper y banderitas argentinas, nos paramos frente a las seis boletas electorales y casi en forma unívoca, nos quedamos de uno u otro lado de “la grieta”. Mitad para el FPV, mitad para Cambiemos.

Mauricio Macri y Gabriela Michetti festejando en el búnker de Cambiemos.

Mauricio Macri y Gabriela Michetti festejando en el búnker de Cambiemos.

Las propuestas de ambos siempre fueron claras y algo así como “sigamos como estamos que venimos bárbaro” frente a “hay que cambiar todo porque esto es un desastre”. Así pensamos. Y así votamos. Blanco o negro. River o Boca. La naturaleza dual de la Argentina que antes y en los extremos, se disputaba entre democracia y golpes de Estado, hoy hace lo propio bajo el candor de las urnas. Somos portadores de un razonamiento binario, eternamente poco práctico pero cómodo. Nos escudamos bajo el paradigma de la “fe”, de la confianza ciega en el paternalismo republicano (concepto contradictorio si los hay), en esa figura política que nos salvará de todos nuestros males, sólo para después sentirnos impunes de sollozar la decepción. “Yo no lo voté”.

Hace unos días atrás la edición Latinoamericana de la BBC publicó un artículo sobre el sentimiento argentino, apenas unas horas antes de los comicios. Con gran tino, el trabajo ¿Por qué los latinoamericanos hacen tantos chistes sobre los argentinos? describe en pocas pero contundentes palabras, la noción de idiosincrasia bipolar criolla. Así como nos creemos lo máximo, también consideramos que este es el peor país del mundo.

 

Luna Park "vacío" luego del discurso de Daniel Scioli.

Luna Park “vacío” luego del discurso de Daniel Scioli.

Esa incoherencia supina pero, de nuevo, confortable, la vemos a diario y ayer en el sufragio. La primera mayoría  votó por la continuidad del modelo y mantener lo construido. La segunda se inclinó por un cambio, por nuevas políticas. Pensemos un segundo. ¿En serio fue este asunto lo que entró en disputa?

El problema de las incongruencias salta a la vista con solamente “rascar” un poco la superficie.

¿Es realmente Daniel Scioli la encarnación del neo-kirchnerismo? ¿Es verdaderamente el promotor de la ola naranja (la misma que inundó a la provincia de Buenos Aires en junio), el paladín de los 40 millones de argentinos? Lejos de cualquier cuestionamiento, más del 30 por ciento del electorado respaldó a quien supo ser enemigo acérrimo del gobierno durante el primer período de Cristina, a quien fue señalado desde el oficialismo como “el candidato de los fondos buitres”, “el tibio”, para que perpetúe la onda expansiva de CFK.
¿Qué tiene de kirchnerista un gabinete con figuras como Juan Manuel Urtubey, Ricardo Casal y Silvina Batakis, todos ellos lejos de La Cámpora y más naranjas que pingüinos? Poco y nada. Es válido decir que la reminiscencia más próxima al oficialismo es la sombra de Zannini, actual Ministro de Legal y Técnica, y principal asesor de la presidenta. Si retrocedemos tan sólo a julio pasado, el propio Scioli admitió que jamás dejó de sentir respeto y cariño por Carlos Menem, la figura eternamente negada y demonizada del Frente Para la Victoria.

Artículo de la BBC en su edición web.

Artículo de la BBC en su edición web.

Algo similar a lo anterior sucede con el potencial presiente por Cambiemos ¿Es Macri un baluarte de la innovación? ¿Se constituyen su gabinete y referentes políticos como parangones revolucionarios de “el cambio”? Más allá de las preguntas que invocan a indagar y con ello conocer y por tanto hacerse cargo, los de enfrente le dieron el sí. Apuntalaron el desarrollo de un espacio político tipo Frankenstein, entre globos, famosos y políticos resucitados, escuchas telefónicas y  la “SubTrenMetroCleta”, con miras hacia la Argentina del siglo XXI.
¿Dónde está el cambio en la política en un espacio que contiene a Carlos Melconian (propuesto como Ministro de Economía de Menem en el frustrado balotaje de 2003) y que enarbola el capital celebrity de Miguel del Sel, “la coneja” Baldassi y Martiniano Molina, para nombrar algunos? ¿Dónde moran los principios democráticos de quienes allanan las viviendas de aquellos que denuncian irregularidades en el voto electrónico?

Esos interrogantes hoy no tienen respuesta. Nos negamos, no podemos o nos conformamos con desconocerlas, sobre todo si caemos en la cuenta de que más de uno ni siquiera alcanzó la instancia del cuestionamiento.

Cobertura de Todo Noticias.

Cobertura de Todo Noticias.

Existe una frase, hoy un lugar común en la cultura anglosajona, que reza “ignorance is bliss”, algo así como la ignorancia es felicidad. El término fue introducido por el poeta inglés del siglo XVIII, Thomas Grey en su obra titulada “Oda a una perspectiva lejana de Eton College.” En simples palabras, la prosa describe la infancia y adolescencia del autor en retrospectiva, al tiempo que advierte a otros jóvenes sobre los desafíos y contratiempos de la vida adulta. Es allí donde Grey argumenta que es preferible desconocer el destino inevitable de amarguras y responsabilidades, por ello y para ellos “la ignorancia es dicha.”

Nosotros los argentinos, somos esos niños que corren por el prado y nadan bajo el errático sol del verano británico en las aguas del Támesis, que describe Grey. Inmaduros cívicos, imberbes de las urnas. No queremos saber y ni siquiera queremos preguntar. Queremos cumplir para después “salir a jugar”. Para nosotros, la ignorancia es patrona y bendición, y sin conocimiento e información, no hay democracia que aguante.

 

 

Sofia D.

Sofia D.

Locutora, periodista.
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