Hace unos días, la actriz británica Helen Mirren se calzó la toga y el birrete para dar un discurso a lxs egresadxs de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans. Y a todo el planeta. “No importa cuál sea tu sexo. Sé feminista”, por lo que nos vimos tuvimos que poner las gafas violetas. 

 

 

El pasado 20 de mayo la actriz Helen Mirren dio un discurso en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans. Fueron sus palabras autorizadas que dieron lugar a la viralidad del video, en el que a través de 5 simples reglas la Dama nos enseña a llevar una vida feminista. Pero para no faltar a la costumbre de esta Sección nos preguntamos: ¿qué es el feminismo? ¿Todxs podemos ser feministas?

 

 

 

“Helen´s top 5 rules for a happy life” es como definió Mirren a la serie de consejos que le dio a lxs graduadxs sobre cómo llevar una vida feliz. La primera regla, “no apresurarse en casarse”. Segunda,  “tratar a las personas como personas”, a la que le agregó el must feminista: “no importa cuál sea tu sexo, sé feminista”. Tercera, “ignorar a quienes juzgan nuestra forma de vernos”. Cuarta, “no temerle al miedo”. Y quinta, “no sobre complicar las cosas”.

 

 

Con el agregado a la regla 2, Helen manifiesta que hasta el momento no se definía como feminista pero siempre había vivido como tal, considerando la equidad de géneros y la igualdad de capacidades. Su forma de entender al movimiento feminista era político y didáctico por lo que prefería no enlazarse, hasta que pudo reconocer al feminismo como una necesidad y no una idea abstracta. En simples palabras: se puso las gafas violetas (bueeena, Helen!).

 

 

Las gafas violetas

La escritora y activista feminista Gemma Lienas es quien acuñó esta metáfora en su libro “El diario violeta de Carlota”. Allí precisa lo que se entiende por “gafas violeta”, como una nueva perspectiva del mundo y crítica de lo preestablecido.

 

Gafas violeta: nueva manera de mirar el mundo para darse cuenta de las situaciones injustas, de desventaja, de menosprecio, etc., hacia la mujer. Esta nueva mirada se consigue cuestionando los valores androcéntricos, es decir, valores que se dan por buenos vistos desde los ojos masculinos.

 

El violeta es el color representativo del movimiento feminista, se lo adoptó a causa de lo sucedido en 1908 en la fábrica textil Cotton en Nueva York, en donde a partir de la huelga efectuada por las trabajadoras -por las deplorables condiciones laborales-, el empresario dueño de la fábrica decidió prender fuego el taller con las mujeres dentro. Siguiendo el relato, violeta era el color de las telas sobre las que estaban trabajando por lo que se identifica la lucha feminista con el honor de aquellas obreras, y es ese día en que se celebra el Día Internacional de la Mujer.

 

 

Mirar el mundo con estos cristales púrpura supone un cuestionamiento del sistema de Estatus. Implica también el reconocimiento de la condición desigual en la que las mujeres nos encontramos, de las incontables situaciones de discriminación en las que nos vemos afectadas. Conlleva vernos, vernos a nosotrxs mismxs a través de esta óptica feminista.

 

 

 

Feminismo

(…) entenderemos por feminismo lo relativo a todas aquellas personas y grupos, reflexiones y actuaciones orientadas a acabar con la subordinación, desigualdad, y opresión de las mujeres y lograr, por tanto, su emancipación y la construcción de una sociedad en que ya no tengan cabida las discriminaciones por razón de sexo y género. Carmen Castells

 

Parafraseando a Nuria Varela, el feminismo es una teoría y práctica política construida por mujeres a través del análisis de la realidad en la que viven, de la que toman consciencia de las discriminaciones sufridas por la única razón de ser mujeres, por lo que deciden organizarse para terminar con estas situaciones y cambiar la sociedad. Se articula también como una filosofía política y movimiento social, con el objetivo de entender la sociedad para transformarla.

El panorama es androcentrista, el hombre es la medida de todas las cosas. Por tanto, la realidad se encuentra transfigurada y todo lo que conocemos está pensado desde una perspectiva masculina y generalizada a todos los géneros. Siguiendo a Varela, la visión androcéntrica selecciona qué hechos y qué personajes son noticia, quiénes tienen la verdad, quiénes están autorizados a explicar los acontecimientos. Los medios de comunicación son reproductores de la visión que tiene la sociedad del mundo, por lo que se entiende que en pleno 2017 son quienes ayudan a eternizar esta mirada distorsionada y monocular.
 

 

La práctica androcentrista se retroalimenta con el patriarcado, entendido como forma de organización política, económica, religiosa y social, en la que quien ejerce la autoridad es el varón imponiéndose sobre las mujeres, tanto en el ámbito público como privado.

Dolors Reguant explica el surgimiento del patriarcado con la toma del poder histórico por parte de los hombres, a partir de la apropiación de la sexualidad, reproducción y producto de las mujeres, fundamentados por su propia creación de mitos y la religión que lo hacen ver como la única estructura posible.

 

 

 

 

El feminismo tomado como armazón y cristal, es el instrumento óptico que compensa los defectos de la vista sesgada por un discurso unilateral masculino. Son estos lentes los que nos permiten vernos como personas que somos y tratarnos como tal, desatendiendo a quienes cuestionan nuestra manera no tradicional, diferente, de vivir nuestras vidas o de vernos físicamente (coincidiendo con Mirren).

Son esos mismos cristales los que te llevan a salir de esa falsa comodidad impuesta y reconocer lo que es injusto, lo abusivo e inaceptable, y cuestionarlo, cuestionarlo con todas nuestras fuerzas. Porque a la libertad debemos lucharla y al amor practicarlo. Por lo que no encuentro mejor opción que sugerir que te calces las gafas violetas, como Helen.

Agostina Lanzillotta
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Abogada. Me interesa la perspectiva de género hasta en lx sopx.
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