Esta semana desembarcó en las salas “Need For Speed”, la versión cinematográfica del famosísimo videojuego. Efectos especiales, mala recepción de la crítica y un fenómeno que se repite: a la hora de llevar los jueguitos a la pantalla grande, el cine no está a la altura de las circunstancias. Cuando Hollywood se queda sin vidas.

Con Aaron Paul (Jesse “Bitch” Pinkman, en Breaking Bad) como protagonista, Need For Speed relata la historia de un piloto canadiense, quien es dueño de un garage para “tunear” autos. Acusado de un crimen que no cometió, el protagonista termina en prisión. Al ser liberado, buscará vengarse.

 

Además de ser una trama totalmente predecible y refrita, quien haya jugado alguna vez alguno de los múltiples títulos de la saga de NFS, se dará cuenta que no existe ninguna historia ni siquiera lejanamente parecida a esta. Básicamente no hay mucho esfuerzo argumental por sacar adelante la adaptación de uno de los simuladores de carreras, más dinámicos y exitosos de la industria de los videojuegos.

Desde el punto de vista de los efectos especiales y las grandes proezas automovilísticas, la peli promete bastante (sobre todo en su versión 3D). Aunque según la crítica especializada, el filme protagonizado por Aaron Paul, peca de lento, largo (130 minutos de autitos) y elemental.

 

Una historia de desamor.

Desde la invención y posterior boom de los videojuegos, allá por los ’80 con consolas como la Commodore, Atari y más tarde Sega y Nintendo, los videojuegos y las películas, nunca han gozado de una relación fructífera y, mucho menos, estable.

Del cine al joystick, del cartucho a Hollywood, la mayoría de las alquimias audiovisuales de este tipo, han cosechado más fracasos que éxitos.
Críticas horribles, actuaciones deplorables, descontento de los fans y, sobre todo, historias trastocadas para nada fieles a la versión original.
Algunas de las situaciones que se repiten cuando el cine juega videojuegos.

Fan de World of Warcraft...

Fan de World of Warcraft…

Wing Commander, Super Mario, Doom, Mortal Kombat, Prince of Persia, Dead Space, Street Fighter (POR DIOS, qué mala es!), son solamente algunas de las peores adaptaciones de videojuegos en cine. Entre la montaña de películas horrendas, vale destacar largometrajes como Hitman. La criminal versión del juego, uno de los títulos de sigilo más prestigiosos del género, deja atrás toda la magia del “fichín”, para construir un protagonista principal ni parecido al original y, no contento con esta abominación, la película incluye una trama romántica que inspira lástima y que (por supuesto), no existe en ninguno de los títulos de la saga.

Cristopher Lambert tratando de entender qué tiene en la cabeza (Lord Raiden, Mortal Kombat). Dennis Hopper se dio cuenta de que es Koopa (Sumper Mario Bros.) Jean Claude Van Damme, antes de abrirse de piernas arriba de un camión (William Guile, Street Fighter)

Cristopher Lambert tratando de entender qué tiene en la cabeza (Lord Raiden, Mortal Kombat). Dennis Hopper se dio cuenta de que es Koopa (Sumper Mario Bros.) Jean Claude Van Damme, antes de abrirse de piernas arriba de un camión (William Guile, Street Fighter)

Algo bastante parecido a lo que sucede con Resident Evil, donde Alice, en la piel de Milla Jovovich, es un personaje que sólo existe para la pantalla grande. De hecho, la saga del cine está bastante alejada de la saga para las consolas, aunque sí goza de un gran éxito comercial.

A pesar de esta brevísima recopilación de fracasos, existen adaptaciones de juegos que de hecho han sido exitosas y lucrativas, tales como la ya nombrada Resident Evil, Tomb Raider, y Silent Hill, quien a grandes rasgos, logra conservar con cierta fidelidad la atmósfera característica del estremecedor juego de “survival horror.”

 

Elemental, mi querido Hollywood.

Para los que saben (además de los fans de las consolas), la falla en la conversión consola/proyector, radica principalmente en la narrativa.
Además de empeñarse en adaptar guiones, poner, sacar y modificar personajes, el relato cinematográfico es diametralmente opuesto al de los videojuegos.

Tal y como lo explica  David Bodrwell,el argumento conformará nuestra percepción de la historia, a partir del control de la cantidad de información a la que tenemos acceso (…), y la correspondencia formal entre la presentación del argumento y los datos de la historia.” Hecho que corresponde a una fórmula totalmente lineal, propia del cine.

David Bordwell, teórico e historiador fílmico. autor de "La Narración en el Cine de Ficción."

David Bordwell, teórico e historiador fílmico. autor de “La Narración en el Cine de Ficción.”

Por el contrario, en los videojuegos “la narrativa interactiva de los contenidos permanece abierta y, en gran medida, depende de las propias elecciones del usuario, las estructuras no están predeterminadas, las genera el propio usuario con su navegación”, explica José Luis Orihuela,

Orihuela, escritor especializado en tecnología. Autor de "Narraciones Interactivas: el futuro no lineal de los relatos en la era digital".

Orihuela, escritor especializado en tecnología. Autor de “Narraciones Interactivas: el futuro no lineal de los relatos en la era digital”.

Dicho en simples palabras, los gamers tienen razón: el cine no puede igualar ni acercarse a la experiencia de los videojuegos, por eso es que las adaptaciones suelen fracasar.
El cine enfrenta su mayor dificultad al no poder equiparar la vivencia activa del jugador, con la pasiva del espectador. Mientras en el cine se construye la historia con la información escasa brindada arbitrariamente por el guión, el director y los actores, en los videojuegos es el “player 1” quien modela el personaje y las vivencias, al decidir activamente que curso tomará la historia mediante sus elecciones.  “El receptor deja de ser un mero receptor para convertirse en participante y la historia evoluciona si hay participación”, anuncia Nelson Zagalo, investigador de la Universidad del Miño, en Brasil.

Estos valores son destacados por Henry Jenkins en su libro “Diseño de Videojuegos y Arquitectura Narrativa”. Allí el autor sostiene que “no todos los juegos cuentan historias. Si algunos juegos cuentan historias, no las cuentan del mismo modo que éstas son contadas a través de otros medios. La experiencia de jugar un juego no puede simplificarse a la experiencia de consumir una historia.”

 

Henry Jenkins, profesor a cargo de las áreas de Comunicación, Periodismo y Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California (USC).

Henry Jenkins, profesor a cargo de las áreas de Comunicación, Periodismo y Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California (USC).

Es básicamente por la diferencia entre las nociones de espectador y jugador, que se hace tan dificultosa una adaptación cinematográfica fiel al videjuego. Más allá de lo teórico, cualquier persona que haya jugado “jueguitos” alguna vez, comprenderá y compartirá que es casi imposible trasladar esa experiencia al séptimo arte.
Así como sucede con los libros, cada quien construye su propia historia junto con el título, salvo que en los juegos de video, la vivencia se torna mucho más personal. Desde la identificación y familiaridad con el personaje, hasta el apego por la historia. El jugador está enteramente en control de lo que sucede y el éxito o fracaso, cómo se desarrolle y termine una historia, depende enteramente de quien tiene el joystick o el teclado+mouse en sus manos.

Este fenómeno de “convertibilidad” fracasada, también se da a la inversa, del juego al cine.
De acuerdo a la recopilación de Javier Parrila Ruíz, Licenciado en Comunicación, los juegos adaptados de franquicias hollywoodenses, pecan de desprolijos, hechos a los apurones para “aprovechar el tirón mediático.” Por ejemplo, la versión jugable de The Fight Club, peca de elemental, compuesta de “una sucesión de combates que poco y nada reflejan el espíritu y el trasfondo del largometraje”.

 

Mientras que Charlie’s Angels, es calificada de “infernal”, con personaje pobremente modelados y una historia que se acerca a una burla, de la serie original.

 

 

 

Mientras los fracasos se apilan en un rincón y son recopilados a través de internet, los videojuegos se siguen haciendo fílmico y viceversa.
Por estos días grandes anuncios de estos salieron a la luz. Entre los más rimbombantes, se encuentra la noticia de la versión peli de Assasin’s Creed con Michael Fassbender como protagonista, Uncharted dirigida por Seth Gordon (Horrible Bosses, Identity Thief) y The Last of Us, a cargo de Sam Raimi (Spider Man, The Evil Dead).
Aunque la historia dice lo contrario en la gran mayoría de los casos, puede que esta vez estos grandes y exitosos títulos tengan su equivalente en celuloide. De lo contrario…

“¡Que Dios se apiade de nosotros!”

 

Dr. Picado. Médico Psiquiatra, seguidor del "Protocolo Nalgadiano" de la Universidad de Minessota.

Dr. Picado. Médico Psiquiatra, seguidor del “Protocolo Nalgadiano” de la Universidad de Minessota.

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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