El fashion y los hits de la radio, probablemente sean las expresiones culturales que más forman nuestro comportamiento. Música en la pasarela, modelos en los videoclips y el Fashion Film Festival de La Jolla. Qué hay detrás y el porqué de una de las relaciones más beneficiosas del entretenimiento.

 

La historia de la música y la moda contemporánea es extensa y muy compleja. Durante los últimos años e incluso siglos, la humanidad ha sido testigo de esta poderosa y lucrativa conjunción entre música y moda. Desde los peinados estilo bob de los ’20 propios de una década marcada por el jazz, hasta el estilo punk inglés de los ’70, las pasarelas y los grandes intérpretes y bandas, han encarnado esta fructífera asociación.

 

The Clash, punks muy trendy.

The Clash, punks muy trendy.

Las colaboraciones entre modelos, supermodelos, rockers, artistas pop, diseñadores y fotógrafos de moda son tantas, que podríamos pasar virtualmente toda una tarde enumerándolas. Desde Madonna y su himno a la tendencia y el estilo en Vogue, hasta la modelo Gerogia May Jagger, la hija de Mick, la música y la moda tienen una larga historia marital.

Georgia May Jagger, modelo e hija de Mick.

Georgia May Jagger, modelo e hija de Mick.

 

 

Adolescencia difícil.

La “democratización” de la moda durante la Revolución Industrial, puso en riesgo a una industria de tradición clasista y vanguardista, que sostenía en el núcleo de su concepción, a la originalidad y la exclusividad. Aram Sinnreich y Marissa Gluck, autores de “Música y moda: el quilibrismo entre la creatividad y el control”, explican que en ese momento surgen las maison couture, las casas de diseñadores que más tarde, serían las grandes casas. Chanel, Louis Vuitton, Balenciaga y Dior, para nombrar algunas.

 

Esto logró posicionar a los diseñadores con nombre propio en el centro de la escena y volver a poner la mira en la exclusividad de las ropas.
Aunque ya no tan “democrática” y más bien tiránica, la moda subsistió mientras coexistieron lo popular con el haute couture. Siempre conciliando la creatividad con la funcionalidad, y dejando los derechos de autor de lado, para garantizar un ecosistema libre de trabas legales donde haya lugar para experimentación e innovación.

 

Contrariamente, la música, los derechos de autor (vigentes desde la invención de la imprenta moderna) y el advenimiento de la radio, hicieron de esta expresión una de las industrias más voraces y lucrativas. Los sellos discográficos aparecieron en este momento y estos, lograron hacerse del control masivo de la producción y distribución de la música, lo que implicó la existencia de enormes estructuras económicas que controlan el flujo de la música desde entonces. Y si no me crees, acá abajo Nick Gatfield, CEO de Sony te avisa que “no contrata a músicos que no tengan huella digital”. Osea, si no estas en internet, ni lo intentes.

 

 

Gente que busca gente.

Aunque de base genética un tanto opuesta, la moda y la música siempre estuvieron emparentadas con menor o mayor cercanía. Esta conjunción se hizo más que evidente durante los ’50. La era dorada de Hollywood y el repunte económico de Estados Unidos en la posguerra, hizo de la industria del cine y la televisión, un poderoso brazo armado de la cultura mundial. Esto en conjunto con el incipiente movimiento por los derechos de la mujer, el boom de los comics y las ideas políticas contestatarias, sirvió para derribar la “dictadura” de los diseñadores de moda. Ahora las tendencias eran moldeadas y generadas por los consumidores, sostienen Gluck y Sinnreich.

 

Mientras tanto el cine y la televisión, daban visibilidad a nuevos actores sociales como los actores, los músicos, intérpretes y bandas, que se convertían progresivamente en íconos culturales. Estos comenzaron a dictar las nuevas tendencias y se convirtieron en las nuevas autoridades del mundo fashion. El poder del pueblo sobre la moda, se cohesionó a la perfección con la llegada del rock, lo contestatario hecho música.

 

Desde ese momento, música y moda como industrias, se hicieron inseparables y formaron el binomio más sólido y poderoso de la cultura pop, hasta nuestros días en pleno siglo XXI.

 

Súper simbiosis.

Podemos claramente advertir que la música y la moda consolidaron su matrimonio durante parte del siglo XIV y del XX, pero fue en la década del ’80 cuando renovaron sus votos. El sacerdote? La tele.
Radios Fm, TV color, Tv por cable, MTV, videoclips. Estos dieron lugar a un público que había pasado desapercibido por años, los jóvenes. En este momento los adolescentes comenzaron a tener voz y voto a la hora de pedirle a papi y mami que les compraran tal o cual prenda.

 

Con Madonna a la cabeza, la música llevo a la pasarela a la pantalla chica, y cientos de miles de fans en todo el planeta, se constituían como versiones alternativas de la reina del pop. The Culture Club, Whitney Huston, Michael Jackson, Poison y Bon Jovi, eran los grandes referentes de la época.
Un claro ejemplo es competencia para parecerse a Madonna, propuesta por la cadena Macy’s, en 1985. La “Madonnaland” tuvo un éxito enorme, fue televisada por MTV y tuvo como juez a Andy Warhol. Lisérgico.

 

Aunque el término supermodelo fue acuñado en los ’70, siendo “Twiggy” proclamada como la primera, recién en la década del ’90 esta palabra mágica estaría en boca de todos. Fue George Michael quien logró la consolidación de las súpers y la música, durante (quizás) el momento más fuerte de la historia del fashion. El videoclip de Freedom ’90 logró reunir a Naomi Campbell, Linda Evangelista, Tatjana Patitz, Christy Turlington, y Cindy Crawford, íconos de la moda y de la década.

 

Desde ese momento en adelante, la aparición de supermodelos en la música sería imparable, como la utilización de hits para promocionar marcas y colecciones. Algunos ejemplos memorables son la participación de Kate Moss haciendo pole dance en I Just Don’t Know What To Do With Myself, de The White Stripes, Claudia Schiffer en Uptown Girl de Westlife, Laetitia Casta y Rihanna en Te Amo y Naomi Campbell, Cindy Crawford, Eva Herzigova, Helena Christensen y Yasmin Lebon en el épico Girl Panic!, de Duran Duran.

 

Además de este clásico de los videoclips, es cada vez más común que en las pasarelas se utilicen tanto djs como bandas en vivo e incluso coreografías ejecutadas por las propias modelos. Algunos ejemplos son la presentación en vivo de Justin Bieber para Victoria Secret’s, la banda indie, These New Puritans, para Dior y Florence Welch (Florence & The Machine) para Chanel en 2012.

 

 

Fashion films.

Música y moda se llevan tan bien tanto arriba y abajo del escenario, que el último grito de estas primas inseparables, son los fashion films.
Los videoclips se vieron como un recurso explotado hasta el agotamiento, los making off se quedaban cortos. Cuando nadie lo esperaba, un nuevo aliado cruzó el firmamento de la moda como Superman en metrópolis. Es una peli? es un clip? Son los fashion films.
Más largos que una publicidad promedio, y con años luz de sofisticación que los infomerciales. Los fashion films son cortometrajes de no más de 15 minutos, con geniales bandas sonoras que ayudan a desplegar la colección y comprender el concepto detrás de la misma. No sólo son una herramienta publicitaria demoledora, sino que también son obras de arte en sí mismas… Claro, como la moda.

 

Dior, Chanel, Yves Saint Laurant, Lanvin, Gucci, Hermès, Alexander McQueen entre otras tantas de renombre, ya se plegaron a este consolidado recurso estético. De la mano de directores como Pedro Almodóvar (Missoni) y David Lynch (Dior), los fashion films deleitan a miles, mientras se ultiman detalles para la edición 2014 (la tercera) del La Jolla Fashion Film Festival. Considerado el Cannes de la moda, el festival concentra a los cortos de moda más prestigiosos del mundo.

 

Como los argentinos no podemos ser menos, también tenemos nuestros propios exponentes en el género. Considerada una de las capitales de la moda latina, en Buenos Aires las grandes marcas comenzaron a incursionar en esta nueva tendencia, de la mano de Gabriel Rocca, uno de los fotógrafos más reconocidos del medio. Entre sus producciones se destacan las realizadas para Cerini, Caro Cuore, Etiqueta Negra y Herencia Argentina.

 

 

 

La relación música y moda no tiene un inicio concreto. Siempre fue de la mano casi sin querer, a pesar de sus orígenes, fines y formas disímiles. Dos industrias de raíces y conformaciones diametralmente opuestas, complementan su discurso y se retroalimentan en una relación comercial que lejos está de disolverse.
La moda le suma a la música su indiscutible toque exclusivo, sofisticado, chic, casi “elevado” que pregona. Mientras que la música le aporta al fashion ese desenfado, el sentimiento, el espíritu que la completa.
Con más o menos análisis, lo cierto es que música y moda nos dicen que hacer, qué ponernos, qué cantar, cómo hablar y mucho más.
Son el brazo largo de la cultura y como el sol, aunque no los veamos siempre están.

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Sofia Delpueche

Locutora, periodista.
Soy Editora de este blog. Mirá mis videos en YouTube http://bit.ly/2ksJvOG
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