“No adorarás falsos ídolos”, dice la biblia. Pero el mundo moderno hizo oídos sordos y hordas de chicos y chicas, gastan enormes sumas de dinero, siguen a sus cantantes favoritos y hasta acampan en la intemperie. Todo, para estar más cerca de su “Dios”. Quien esté libre de pasiones, que tire el primer cd.

 

¿Quién no ha tenido a lo largo de su vida, un momento de locura por alguna banda o cantante? Aunque sea en la adolescencia (la etapa más inimputable que pueda existir), la mayoría de nosotros hemos colgado como mínimo un poster, fotito o puesto un pin, llavero, taza o algo con la cara de un famoso.

En el mejor de los casos, esa etapa en la que te escribís “Arjona♥” en las piernas con birome, o dibujás un “1D” en la puerta de un baño del shopping, termina cuando llegás a los 20. En el peor, te encontrás cumpliendo el cuarto de siglo e invirtiendo tus últimos 3 sueldos en un combo de pasaje+hotel+campo VIP, para ver a Britney mover las manos en el Estadio Único en La Plata.

A continuación, algunos ejemplos de estas adorables criaturas que no han quemado etapas, y hacen del fanatismo un modo de vida…

 

Señoras de las ocho décadas.

La rockera trasandina.
La abuelita chilena es confesa seguidora, fanática, de Metallica.
En la breve entrevista antes de que comience el concierto en Santiago, la señora admite que su familia (precisamente una hija que reside en Argentina) desaprueba su fanatismo, “me dijo que si venía a ver a Metallica no me iba a ver más.”
Además de oponerse a la “opresión” de la familia y de avergonzar un poco a su nieto que la acompaña, la mujer ha viajado incluso a los Estados Unidos en el ’99 para presenciar el mítico concierto de la banda con la Sinfónica de San Francisco.

 

Y este no es el único caso. Margaret Priebe de 90 años, es una sobreviviente del Cáncer que asegura que en sus peores momentos, la música de Metallica la ayudó a salir adelante.
La repercusión de su caso fue tal, que en 2009, los miembros de la banda pidieron conocerla en un backstage, en Tampa, Florida, ciudad donde la abuela vive.
Esa misma noche, la banda le dedicó la canción “Nothig Else Matters”

Maggie y Lars Urlich.

Maggie y Lars Ulrich.

 

Cosplay del bueno.

Para los que no están familiarizados con el término proveniente del mundo otaku, cosplay es una suerte de homenaje que hacen los fans, a sus personajes de ficción favoritos. Usualmente del manga, el animé, los cómics o videojuegos. No sólo se trata de vestirse parecido o igual, sino también de adoptar actitudes y la personalidad del personaje a imitar. Algo así como un juego de rol.

Aunque por lo general los cosplay se destacan por ser idénticos al personaje, a veces puede fallar.  Sino, pregúntenle a Danilo Palomino.

 

Corazón Serrano, pasión de multitudes.

Se trata de una agrupación de cumbia ecuatoriana, que tiene casi 20 años de historia. Sus múltiples éxitos han llevado el grupo a recorrer gran parte de América Latina e incluso los Estados Unidos.
Aparentemente, Corazón Serrano goza de gran aprobación popular por ubicar en lo más alto a la música típica de la región.
A principios de marzo, su fundadora y cantante, Edita Guerrero, falleció de un aneurisma cerebral. Su tumba es visitada a diario por cientos de fanáticos.
El fenómeno de Corazón Serrano es tan grande, que aseguran que en cada concierto son vistos por más de 10mil personas.
Fanáticos cantando a grito pelado, ritmo, cerveza y pedido de casamiento. Ver para creer.

 

Industrial dance.

No. No se trata de la Unión Industrial Argentina, ni de la revolución industrial. Se trata del “indústrial”, en inglés.
Este particular género, mezcla de punk con electro (en realidad es mucho más complejo su origen), suele representar en su estética una suerte de mundo post-apocalíptico, donde los colores flúor y las referencias a lo “biohazard”, son tantísimas.
Lo que más lo diferencia de cualquier otra cosa, es su complejo estilo coreográfico.
Entre sus filas, son muchos los fans que cuelgan en YouTube sus propios videos con coreos y vestuario hecho en casa.
Este trío hace lo propio y hasta se tropiezan y patean.

 

Beliebers.

Sin lugar a dudas, la facción más radicalizada del pop.
El ídolo canadiense y rey de twitter, lleva tras de sí una horda de fans pre y adolescentes que darían la vida por él, y sobre todo, dan la cuenta bancaria de los padres.
Entre las cosas a las que se han sometido algunos de los seguidores del cantante al que aún no le hemos visto vello facial, cuentan:

Entre otras tantas…
Como sea, Yastin tiene los seguidores más fieles en todo el mundo y la Argentina, no es la excepción.

 

Sandra, la chica de material.

Sandrita, la fan número uno de Madonna en la Argentina que se parece a Julia Zenko en Fukuyima.
Esta mujer sigue a la reina del pop desde los ’80 (de hecho se quedó en esa época, nunca se enteró de Ray of Light ni nada), y es muy común verla en la cola en el estadio, bailando y cantando mientras espera para ver el recital. O también, gritándole “TE AMOO” a la ventana de la suite de lujo del Four Seasons, donde se hospeda Madonna en Argentina.
Sandra cruzó la línea del fanatismo y hoy, cuenta con su propio club de fans y su canción “No es una ilusión”.
Cabe rescatar que a pesar de su pasión, mantiene los pies en la tierra, ya que según dijo, vivir a lo Madonna “jode y rompe las pelotas”.
We love u Sandy!

 

 

Todos ellos, con más o menos vergüenza, se la re bancan.
Tienen convicciones, pasión, fanatismo y lo llevan con la frente bien alta y a mucha honra.
Siempre es mejor un fan confeso, al que la va de under y escucha Agapornis a escondidas, no?

Sofia D.

Sofia D.

Locutora, periodista.
Genero contenido para este blog y otras plataformas web.
Sofia D.

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